Tuesday, February 24, 2015

El corazón de un león

          Nací en Walnut Creek, California a las siete y veinte cinco de la mañana sin un cuidado en el mundo. Crecí por el principio en una casa hecho de ladrillos rojos con el jardín de rosas maravillosas en el frente, tendido cuidadosamente para mi madre. Su madre, mi abuela, tuvo una escuela privada que asistió, mis hermanas también, y participe en varios deportes con otros chicos de otras escuelas en la zona, era más alto y largo que los otros chicos y deportes fue fácil para ganar con mi talla. Mi padre, criado de su madre soltera y embromada de sus dos hermanos mayores en Daly City, San Francisco, nos ama mis hermanas y yo más que todo en su vida y nos quiere dar todo que posee. Viviendo con cada necesidad parece como un sueño pero en realidad te das cuenta de en un punto de la vida necesites más que seguridad y certeza, y este sentimiento los veinte años siguientes mi nacimiento me continúa acosar.  
 
Quince años habían pasado y estaba un freshman en colegio sin una duda que yo era el más inteligente que todo en el mundo. Pensaba de que yo era el mejor porque jugué futbol americano y béisbol, y ni siquiera los señores podrían dejarme de ser el rey de la escuela. Tenía sueños de las muchas chicas que saldría con y del 4.0 GPA que yo sabía que yo merecía. Entré el primero día de escuela con la confianza de un león pero no entendí aquello día que equivocado estaba. En realidad estaba un pececito en la mar. Estaba en denegación de mi situación y por tres años fallé tiempo después de tiempo, pero no fallé definitivamente porque tuve ventajas naturalezas laborales como mi talla. También, era inteligente pero piense que era más inteligente que yo fue y estas ventajas resultado en una falta de mi ética laboral.
Pero la culminación de mi ética laboral pobre y mi gran ego ocurrido en el último año de colegio. Mi consejero y yo nos reunimos y ella me dice que la universidad que quiero asistir la siguiente otoño necesita notas más mejor que he recibí las tres años antes. Salgo de su oficina en piezas. He querido asistir esta universidad desde tuve diez años y ya mi mundo está cayendo de mi cabeza. No puedo continuar- pienso- no hay nada que quiero hacer después de colegio excepto que ir a la sur de California y jugar al futbol americano en esta escuela. Devolví a mi casa este día y lo cuente a mi padre que sucedió y ella me dijo, explícitamente, “Si no has ganado algo no hay nada que puedes hacer para cambiar el pasado”. Estaba destruido, no supe nada que puedo hacer porque en mi mente mi futuro fue muerte.

            Por mucho tiempo me duro en mí mismo y pensé que no puedo divertirme siempre y que vida esta terrible Ya, pienso. Pienso de los acciones en mi vida que culminan en los aspectos que no quiero. Pero después de esto evento aprendí una lección muy valiosa que hay cosas que puedo controlar y hay cosas que no puedo, pero la más importante de vida es que necesito poner el mayoría de mi fuerza en lo que puedo influir y que es necesario trabajar con una buena ética laboral para ganar lo que quiero. Si no, no estoy engañado a otra persona, estoy engañado yo.

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