Salté en el aire con mi monopatín a
bajo de mis pies, se giró en diferentes direcciones. Vi el frente de la tabla y
la agarré con mis piernas aterrizar en el suelo. “Buen trabajo” mi amigo Mitch
me dijo, le gustaba el truco, “¿quieres montar en una competición?”. No lo oí y
continué hacer trucos en los carriles acerca del parque. “Quieres ganar un
premio” me gritó del parte superior de sus pulmones. Ahora, yo no era el tipo
de hombre que era controlado por cosas, pero en este momento me di cuenta que tenía una oportunidad de mostrar que yo pudiera contribuir a la cultura de
monopatines en Memphis. Detendré, di un vuelta en la dirección de él y dije “Soy
en”.
Yo, los días antes de la competición, estaba montando con una pasión fuerte
en mi corazón. Mitch dijo que habría tres partes del concurso. Yo habría montar en
la sección con la carril (tres) porque hube montado muchos carriles en mi vida.
La idea era que todas las personas necesitarían hacer sus trucos mejores para
ganar. Las juezas decidirían a quien ganaría. Yo tenía un truco en mente y
quería mostrarlo a la multitud. El truco llamaba el huracán, con una velocidad
grande, el huracán tenía el potencial para salir una impresión en las juezas. Lo incluiría una vuelta de ciento ochenta grados, aterrizaría en el
carril, montería el carril, y daría otro salto con una vuelta de
grados para la posición inicial, difícil pero definitivamente posible.
El concurso empezó con la
primera sección: la caja de monopatín, una forma de arquitectura que tenía una
inclinación para montar. Yo practicaba mientras los otros concursantes, con
habilidades espectaculares, parecieron completar trucos imposibles en la caja. Vi
trucos que no eran imaginables, y que no yo podría hacer, pero que no yo sentía
desanimar. Yo tenía experiencia con concursos, y recordé la mejor cosa me decir
fue “tu puedes hacerlo”. Preparé para la sección planeaba montar en, y pensé
sobre el truco quería hacer.
El anuncio dijo que fue tiempo para la sección con
el carril, mi corazón empezó latir muy rápido, pero me dije que yo podría
hacerlo. Yo oí la voz me anunció ir y
monté hacia al carril. Yo salté y me di vuelta en el aire para el carril, pero
mi pie no aterrizó en el lugar correcta y me caí los escaleras. Pegué mi
espalda en el suelo. La audiencia lanzó un grito, sentí caliente, y hubo sangre rojo
en mi camiseta. Me levanté, otras concursantes estaban aterrizando sus trucos,
caminé al lugar que adonde empecé el truco, yo necesitaba tratar uno vez más. Monté para el carril, empujé con vigor, salté en el carril y aterricé el huracán. Muchas personas lanzaron
vítores. Yo gané un premio de ruedas nuevas, y el día fue el mejor del verano
para mí.
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