Tuesday, February 24, 2015

Me quitó el aliento


Caminábamos por los arboles en el aire fresco, el viento soplaba como un susurro suave y el sol brillaba fuerte y nos calentaba como una motivación para estar fuertes porque necesitábamos completar la misión: escalar la gran montaña Silver Fang. Podía oír los pasos de las diez otras de mi grupo pero el silencio de la naturaleza les ahogaba y nadie hablaba porque no quería molestar la paz del momento.
            Nos encontrábamos agotados físicamente de las muchas horas de alpinismo y las mochilas pesadas en nuestras espaldas pero nuestros mentes estaban despiertos y con cada minuto en la montaña aprendíamos algo nuevo sobre los animales, la geografía, las plantas o nosotros. Yo quería ver más y sabía que un poco más lejos, pudiera ver una vista espectacular así apreté mis dientes y empecé escalar rápidamente y poco después estaba en el frente del grupo. 
            Finalmente alcancé el saliente y detuve para mirar al mundo de abajo y me sentía como si estuviera volando. Pero de pronto, oí un ruido terrible, como un grito que no pudiera escapar de la garganta. Giré y vi mi amigo en el tierra con sus manos en su pecho luchando por respirar con una cara de terror. Me dijo, con dolor, que no pudo respirar porque estaba tenido un ataque de asma. Hurgó en sus bolsillos por su inhalador pero no pudo hacer nada en el momento. Grité por ayuda repetidamente pero el resto del grupo estaba demasiado lejos para oírme. Me encontré congelada de miedo que allí en los montañas aisladas nadie pudiera ayudarle.

            Después de unos pocos segundos que me sentían más como horas, nuestra guía corrió al saliente. Ella le dio su inhalador tres veces sin un resulto y después se sentó detrás de mi amigo, agarrando sus brazos encima de su cabeza y juntos, ellos respiraron calmamente y lentamente hasta él podía respirar por su cuenta. El resto del grupo y yo, quienes habíamos estado inútiles durante el crisis, mirábamos con asombro al coraje de la guía y el fuerte de nuestro amigo. Nadie hablaba por muchos minutos hasta el amigo se levantó con cuidado y mirando a la vista de las montañas y el mundo de abajo él dijo: –Me quitó el aliento…literalmente.

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