Todos los años, mis amigos y yo
esperamos ansiosamente que tengamos unos días de nieve. Este año y el año
pasado, por casualidad, tuvimos una suerte increíble porque los días de nieve
ocurrieron el lunes después de Mardi Gras, un fin de semana con mucha diversión
pero poco sueño. Ese domingo, todos llegamos en Memphis después de conducimos
seis horas y todos nos quedamos dormidas mucho antes de cualquier tarea o
estudio era terminado. La mañana siguiente, me desperté a las cuatro, seis y
ocho, esperando el correo electrónico decir que la clase fuera cancelada.
Cuando llegó, rápidamente me caí de nuevo dormido en mi cama cómoda y dormí tranquilamente
hasta las once, cuando me di cuenta que no tenía un bocado de comida en mi casa
helada.
Porque soy de Houston, una
ciudad que solamente tiene la fortuna de recibir un día de nieve una vez por
década, siempre estoy mal preparada para la nieve o el hielo. Por esta razón,
me encontré tratando de raspar el hielo del parabrisas con una tapa de una
botella de agua. A pesar de que el esfuerzo estaba tomando mucho tiempo y yo
estaba afuera en el hielo en pijamas de conejo, estaba resuelta. Mi amiga me
encontró afuera haciendo poco progreso y me preguntó lo que estaba tratando de
hacer, a pesar de que parecía muy obvio para mí. "¿Podría ayudar
esto?" Ella me preguntó, ofreciendo un rascador del hielo con un guante
forrado en piel. Cuando finalmente me las arreglé para raspar el hielo de tal
manera que podía ver un poco, me ha decepcionada al descubrir que la mayoría de
las tiendas estaban cerradas debido a la tormenta.
Después de fracasar en
Starbucks, Mini Mart, y el Fresh Market, decidí desesperadamente a tratar sólo
una vez más. Mi objetivo tomó una cantidad excesiva de tiempo, mientras
conducía con cautela y con temor de ida y vuelta por Unión. Encontré que Kroger
era en efecto abierto y tenía una buena selección de chocolate de la taza y
malvaviscos para salvar el día de frío. Después de disfrutar nuestro chocolate de
taza y evaluar la situación del tiempo, mis amigas y yo decidimos evitar
nuestra tarea por un día más. Por suerte, fuimos recompensadas por nuestra
pereza pero por supuesto tuvimos que pagar por nuestra decisión al día
siguiente.
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