La novela tenía mucho éxito. Unos años despues de terminarla
Conchi y yo decidimos regresar a Cancún para celebrar. Al contraste del primer
vacación, disfrutí el segundo mucho más sinceramente. Un día en Cancún mientras
Conchi estaba durmiendo, fui a la playa para caminar con mi mismo pero me olvidé
de que había muchas estudiantes de universidades americanas allí y la playa
casi entera estaba lleno de jovenes jugando voleibol, futbol y flirteando
durante las vacaciones de la primavera. A pesar de eso, me quedé en un lugar cerca a una cantina.
Alli me fijí en algo que atrapó mi atención.
Unos pasos
a mi izquierda notó a una estudiante sentado en el sombro que estaba leyendo un
libro- mi libro, Soldados de Salamina. Era americana, pero el texto fue de la version
inglésa. La cantina estaba muy ruidoso, pero leía a pesar de todo, llevando
audifonos conectados a su iphone. La acerqué y pregunté- Qué lee usted?- me miró
como si fuera un demonio, y me dijo:
-Un libro
para mi clase de Español, se titula “Soldados de Salamina”-
-Te parece
intersante?- le pregunté
Y ella
respondió que sí, le interesa mucho. Y entonces le quería saber como es
interesante.
-Eh, la
historia de la guerra me interesa, pero esta narrador, no me cae bien- Mi
curiosidad se aumentó, estaba a punto de admitir que la autora fue yo, pero ya
no tenía la coreja para hacer eso por la verguenza que a ella no le cae bien el
autor. Pero le tartamudeé la pregunta de porque a ella no le gusta.
Ella
respondió- Sus oraciones son tan largos. Pienso que un año pasa durante el
tiempo entre que comienzo una oración y la termina.- No respondí, solo sonreí.
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