No me gustaba la guerra
civil a causa de los muertos. Algún día estaba corriendo por el bosque, la
autoridad me dijo que algunos prisioneros habían escapado. No entendía el propósito
de los fusilamientos pero los órdenes fueron cristalinos. Mi entrenamiento
ayudó con la búsqueda. Literalmente cinco minutos habían pasado y vi los ojos
de Sanchez Mazas sí mismo pero olvidé decir a mi superior o los otros soldados.
Yo sabía las consecuencias de la declaración de Sanchez Mazas. Este día no era
el día de muerto si me podía detenerlo. No dije a ninguna persona sobre la
presencia del hombre en el bosque y ahora mi consciencia es clara.
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