El cine siempre ha servido como un papel muy
grande a lo largo de la historia moderna de España. No solamente servía como un
aspecto de expresión y cultura, sino también como una manera de resistencia a la
opresión de la régimen de Franco. A diferencia de la resistencia militar violente,
la resistencia en la pantalla fue casi imperceptible. A pesar de la opresión de la
censura, existió un cine anti-Franquista durante los años de la dictadura que representaba
una voz de resistencia en una sociedad que no permitía la libertad de expresión.
Con
el fin de la guerra civil y la fundación del régimen franquista en 1939, la
dictadura era libre a suprimir la libertad de expresión cultural. Específicamente,
la formación del Departamento Nacional de Cinematografía (DNC) en el Noviembre
de 1937 y el Gabinete de Censura Cinematografía aumentó el poder del gobierno y
le permitió controlar el cine y su influencia en promover los valores y
convicciones del franquismo y prevenir a los que la régimen se oponía. Es decir,
el régimen de Franco controló lo que el público veía en el cine y restringió
severamente los medios de comunicación.
A
diferencia del cine hoy en día, el de la época de Franco tenía que preocuparse
en la censura, que no permitía películas que parecían pintar la España de Franco
de forma negativa. Directores como Víctor Erice, Juan Antonio Bardem y Luis García
Berlanga tuvieron éxito creando películas que, en realidad, eran muy críticas y
opuestas al régimen. Para evitar los problemas, los directores intentaban dar
pistas en las películas con un mensaje crítico sin llamar la atención de la
censura, por eso estas pistas solían aparecer como pequeños detalles que eran casi imperceptibles. Por ejemplo, la película El espíritu de la colmena (Víctor Erice,
1973) ofrece una representación crítica de España, pero esta representación
viene de la perspectiva de una niña inocente. Así la película lograba ofrecer
una negativa crítica de España y evitaba la amenaza de la censura. Además, otras
películas, como ¡Bienvenido Mister
Marshall! (Berlanga 1952), utilizaban el simbolismo y el humor para
producir el mismo efecto. Así, una diferente forma de resistencia al régimen
prosperó.
La resistencia más efectiva contra
el franquismo no fue lo directo y violento, al contrario, fue el cine porque logró
ponerse en contacto con la gente. El cine funcionó como una forma de expresión
que luchó contra la opresión social, cultural y política durante una época
larga y oscura de España.
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