Tuesday, April 21, 2015

La resistencia en la pantalla

El cine siempre ha servido como un papel muy grande a lo largo de la historia moderna de España. No solamente servía como un aspecto de expresión y cultura, sino también como una manera de resistencia a la opresión de la régimen de Franco. A diferencia de la resistencia militar violente, la resistencia en la pantalla fue casi  imperceptible. A pesar de la opresión de la censura, existió un cine anti-Franquista durante los años de la dictadura que representaba una voz de resistencia en una sociedad que no permitía la libertad de expresión.
            Con el fin de la guerra civil y la fundación del régimen franquista en 1939, la dictadura era libre a suprimir la libertad de expresión cultural. Específicamente, la formación del Departamento Nacional de Cinematografía (DNC) en el Noviembre de 1937 y el Gabinete de Censura Cinematografía aumentó el poder del gobierno y le permitió controlar el cine y su influencia en promover los valores y convicciones del franquismo y prevenir a los que la régimen se oponía. Es decir, el régimen de Franco controló lo que el público veía en el cine y restringió severamente los medios de comunicación.
            A diferencia del cine hoy en día, el de la época de Franco tenía que preocuparse en la censura, que no permitía películas que parecían pintar la España de Franco de forma negativa. Directores como Víctor Erice, Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga tuvieron éxito creando películas que, en realidad, eran muy críticas y opuestas al régimen. Para evitar los problemas, los directores intentaban dar pistas en las películas con un mensaje crítico sin llamar la atención de la censura, por eso estas pistas solían aparecer como pequeños detalles que eran  casi imperceptibles. Por ejemplo, la película El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973) ofrece una representación crítica de España, pero esta representación viene de la perspectiva de una niña inocente. Así la película lograba ofrecer una negativa crítica de España y evitaba la amenaza de la censura. Además, otras películas, como ¡Bienvenido Mister Marshall! (Berlanga 1952), utilizaban el simbolismo y el humor para producir el mismo efecto. Así, una diferente forma de resistencia al régimen prosperó.
La resistencia más efectiva contra el franquismo no fue lo directo y violento, al contrario, fue el cine porque logró ponerse en contacto con la gente. El cine funcionó como una forma de expresión que luchó contra la opresión social, cultural y política durante una época larga y oscura de España.



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