A veces, la mejor manera
de representar algo es cambiarla. Javier Cercas dice: “La única manera de ser
fiel al espíritu de la novela era traicionando su letra”. A pesar de algunas obvias
diferencias entre las dos, la película Soldados
de Salamina (David Trueba, 2003) es una buena representación de la novela
de Javier Cercas del mismo título. Aunque los personajes en la película no siguen
la novela perfectamente, funcionan de manera similar en sus respectivos papeles. Por eso, el mensaje,
el tema y la esencia de la obra de Cercas no cambian en la película.
La esencia de la película no diverge de la novela porque el
protagonista de ambas obras sirve el mismo propósito. Es decir, los dos
personajes principales funcionan de manera similar a pesar de unas pequeñas diferencias.
Por ejemplo, en la novela el protagonista es Javier Cercas, un periodista que tiene una novia, Conchi, y deja
su trabajo para empezar a escribir la novela. Por otro lado, en la película, la
protagonista es Lola Cercas, una profesora en una universidad que desarrolla
una relación íntima con Conchi. Lola es bisexual, mientras que Javier es
heterosexual. Por lo tanto, las diferencias principales entre los dos es el
género, la sexualidad y la profesión, pero estas no interfieren con la esencia
de la novela: la historia de Sánchez Mazas y la busca para llenar los agujeros.
Por ejemplo, la parte de la película en que Lola narra el fusilamiento de
Sánchez Mazas no depende de su género, profesión o sexualidad, porque narra la
historia de una perspectiva en tercera persona, lo mismo que Javier Cercas en
la novela. Con respecto a esta perspectiva neutral, no importa el género o
sexualidad del narrador porque no cambia nada. Si Javier fuera mujer, el tema y
el perspectivo no cambiara en absoluto. Asimismo, la parte de la película en
que Lola narra el fusilamiento no cambiaría significantemente si ella fuera
hombre.
Además,
la película es una buena representación de la novela porque el personaje de Antonio
Miralles es más o menos el mismo que el Miralles de la novela. Aparte de
Cercas, Miralles es el personaje más importante en la novela porque, gracias a
él, recibimos la historia de Sánchez Mazas de perspectivo de un republicano.
Por eso, las características de Miralles y la interacción entre él y Lola en la
película no divergen en absoluto de la novela. En las dos obras, Miralles dice
más o menos las mismas cosas, como, por ejemplo, la definición de un héroe. En
la novela, después de mencionar sus sentimientos sobre sus amigos que murieron
en la guerra, Miralles explica que “Los héroes sólo son héroes cuando se
mueren…los héroes de verdad nacen en la guerra y mueren en la guerra” (197) y “no
ha pasado un solo día sin que piense en ellos” (198), admitiendo además que no fue
él que salvó la vida de Sánchez Mazas. Asimismo, en la película Miralles dice: “lo
que estás buscando es un héroe…un héroe no sobrevive”. En esta escena también menciona
a sus amigos muertos durante la guerra, diciendo: “Eran tan jóvenes. No pasa un
día en que no piense en ellos”. Esta escena es la más importante, porque
insinúa el mensaje profundo que la novela también intenta revelar: que los
héroes en realidad no son los que completan una buena historia, o salvan la
vida de otras personas, sino que un héroe es el que se sacrifica, como los
amigos de Miralles que fallecieron en la guerra.
Por
último, otro personaje importante de la novela, Roberto Bolaño, juega el mismo
papel en la película, aunque en forma de un personaje diferente, Gastón. La
novela describe a Bolaño como “escritor y chileno” que “tenía cuarenta y siete
años” (143). Sin embargo, en la película, Gastón no sigue la descripción de
Bolaño: es joven, estudiante, y mexicano. Aunque son personajes diferentes,
juegan idéntico papel en las dos obras, poniendo en contacto a Lola con
Miralles. Los dos indican que conocía a Miralles mientras trabajaban los
veranos en el cámping Estrella de Mar en
Castelldefells, cuentan la historia de Miralles y cómo Miralles estaba en la
zona del Collell cuando el fusilamiento ocurrió, así que es posible que era él
que salvó la vida de Sánchez Mazas. Después de leer el ensayo de Gastón, Lola se
da cuenta de esta posibilidad: Ella se despierta y dice “Es él.” Sin la ayuda
de Bolaño/Gastón, Javier o Lola Cercas nunca se hubiera dado cuenta de que era
posible que Miralles fuera el soldado que salvó la vida de Sánchez Mazas. Por lo tanto, es evidente que, a pesar de las
diferencias en las características entre las dos, Roberto Bolaño y Gastón juega
el mismo papel en la novela y la película, respectivamente.
Hay
diferencias obvias entre la película y la novela, pero estas no cambian la
esencia de la obra original de Javier Cercas. En las dos obras, Javier Cercas y
Lola Cercas juegan el mismo papel a pesar de la diferencia de profesión y
género. Además, la escena influyente que muestra la interacción entre Miralles
y Cercas en la película no diverge de la misma escena en la novela, por eso, el
mensaje profundo de la novela no desaparece en la película. Entonces, en
conclusión, porque las diferencias entre la novela y la película no afectan la
esencia, el tema, o el mensaje original de la novela, se puede decir que la
película sirve como una buena representación de la novela.
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