Tuesday, February 24, 2015

Narración - Mi "segunda" experiencia con esquiar


Mi “segunda” experiencia con esquiar
Aunque había ido al norte durante el invierno y había jugado en el nieve cuando podía, la más próxima vez que tuve a esquiar era en Michigan cuando tenía tres años. No llamaría eso “esquiar”  porque todo el tiempo, agarraba a una cuerda y tenía el ayuda de un instructor.
El problema es que vivo en Jackson, Mississippi donde no hay montañas ni mucho nieve. En realidad, Jackson es una ciudad muy plana y mientras es un lugar maravilloso para crecer, no tiene mucha diversidad en la naturaleza. Por eso, no tenía mucha experiencia con el mundo de esquiar. Sin embargo, cuando vino a Memphis para universidad, sabía que estaría un poco más cerca de montañas y me dije que tomaría cada oportunidad que podía para explorar la diversidad natural en los Estados Unidos.
Tenía esta chance en enero de 2014 cuando un grupo de Rhodes, “Big Diehl,” nos anunció que estaba vendiendo 75 boletos por solo veinte dólares a las 7:30 en la mañana para esquiar por un fin de semana. Era un chollo increíble!  
Entonces, una mañana frígida en enero, mis amigas, Julia y Carolina, y yo nos levantamos a las cinco en la mañana para hacer fila para tratar de obtener boletos. Después una mañana larga, obtuvimos los boletos para ir! Saldríamos a las 6 en la mañana la próxima viernes para tomar un bus por casi 12 horas a Carolina del Norte, donde era la estación de esquí.
Después un viaje lleno de conversación buena con Julia y Carolina, algunos tentempiés y un paisaje increíblemente lindo, llegamos al hotel. No podía dormir porque estaba demasiado emocionada. Me encanta la belleza y el misterio de la naturaleza y esta viaje aumentaría mi pasión por el aire libre aún más. 
En la mañana, comimos un desayuno sustancioso para estar preparadas para la aventura del día. Cuando llegamos al centro de esquí y vimos las montañas cubiertas con la nieve, yo no creía que era real. La nieve me parecía suave y fresca y las cumbres altas y bajas me intimidaban un poco.
En ese momento, la diversión empezó. Julia, una esquiadora experimentada, me ensañaba los básicos de esquiar como girar, acelerar, desacelerar, parar y probablemente lo más importante, mantener el equilibrio. Fuimos al suelo plano donde los niños aprenden a esquiar para practicar más.           
Después casi una hora de practica, me sentía lista para esquiar sola. Julia y yo tomamos el ascensor a la más alta parte de la montaña. Podíamos ver toda la montaña. Las personas me parecían como las hormigas y los copos de nieve como estrellas detalladas y intricadas. Mi corazón empezó a acelerarse como nos acercábamos la montaña. Comencé a dudar mis habilidades y a olvidar lo que había aprender, pero era demasiado tarde a cambiar mi mente.
Desembarcamos el ascensor con éxito y con un poca ayuda de Julia y los vigilantes del ascensor. Ellos me dieron consejo y empecé a esquiar en pendiente sin alguna ayuda. Como bajaba la montaña, podía sentir la aceleración pero no podía hacer nada sobre eso. Había perdido control totalmente; no podía desacelerar, girar ni parar. De repente, cuando traté de girar, se me caí de bruces en la nieve en frente de muchas personas, algunos estudiantes de Rhodes. 
Me senté por allí algunos minutes, riendo. Julia me ayudó para levantarme, y yo decidí que quizás no estaba lista para una pista de esquí tan alta. Por el resto del día, mejoraba mis habilidades en esquiar en montañas más bajas. Julia, Carolina y nuestros otros amigos tomamos un descanso con chocolate caliente y maíz palomero como miramos que los otros esquiadores se les cayeron y se levantaron. Como el sol nos dejaba, admiraba la belleza del colores diferentes en el cielo contra la blancura pura de la nieve. Qué un día maravilloso lleno de risa constante, amigos fantásticos y una vista increíble. Mientras había encantado esquiar y no podía esperar a hacerlo otra vez, se me di cuenta de no había sido tan magnífico o aun comparable sin mis amigos. Aun aprecio la naturaleza como antes de mi viaje, pero pienso que algunas cosas puede ser infinitamente más preciosas con las personas que valoro en mi vida.  
Decimos adiós a las montañas y regresamos a Memphis. Mis amigos y yo nos prometimos que iría en otra aventura muy pronto. Aunque cada viaje va a estar distinto, estoy segura que cualquier aventura va a estar inolvidable en tanto que esté con las personas que les estimo.

No comments:

Post a Comment