Tuesday, March 3, 2015

El huracán (Final)




Salté en el aire con mi monopatín bajo mis pies y este giró en diferentes direcciones. Encontré la tabla y la agarré con mis piernas para aterrizar en el suelo. “Buen trabajo” me dijo mi amigo Mitch, a quien le había gustado el truco, “¿quieres participar en una competición?” No lo oí y continué haciendo trucos en los carriles cerca del parque. “¿Quieres ganar un premio?” me gritó. En este momento me di cuenta que tenía una oportunidad de mostrar que podría contribuir a la cultura del monopatín en Memphis. Me paré, di la vuelta en su dirección y dije “quiero competir”. 
Los días antes de la competición, estaba patinando con una pasión fuerte en mi corazón. Mitch dijo que habría tres partes del concurso. Yo montaría en la sección con la carril porque tenía mucha experiencia con carriles en mi vida. La idea era que todas las personas necesitarían hacer sus mejores trucos para ganar. Los jueces decidirían que ganaría. Yo tenía un truco en mente que quería mostrarlo a la comunidad. El truco llamaba el huracán. Incluiría una vuelta de ciento ochenta grados, aterrizaría en el carril, establecería un equilibrio en el carril y daría otro salto con una vuelta de ciento ochenta grados para volver a la posición inicial. Difícil pero definitivamente posible.  Con una velocidad grande, el huracán tenía el potencial para tener un impacto considerable en los jueces.
El concurso empezó con la primera sección: la caja de monopatín, una forma de arquitectura que tiene una inclinación para patinar. Yo practicaba en un parte exterior del parque mientras los otros concursantes, con habilidades alucinantes, parecían completar trucos imposibles en la caja. Sus espectaculares acciones no eran imaginables y no yo habría sido capaz de hacer, pero que me sentí desanimado. Tenía experiencia con concursos. Recordé que la mejor cosa podría decirme era “puedes hacerlo”. Me preparé para la sección que planeaba patinar en pensando en del truco quería hacer. 
El anunciador dijo que era la hora para la sección con el carril, mi corazón empezó latir muy rápido, pero me dije que podría hacerlo. Oí la voz me declaró “va”  y empecé ir al carril. Salté y me di vuelta en el aire para conectar al carril, pero mi pie no aterrizó en el lugar correcto, me caí en las escaleras. Di con mi espalda en el suelo. La audiencia lanzó un grito, sentí calor y sangre roja goteó en mi camisa. Me levanté mientras otros concursantes estaban haciendo sus trucos, caminé rápidamente al lugar que adonde empezaría el truco: necesitaba intentar una vez más. Patiné hacia el carril, empujé con vigor, brinqué en el carril y completé el huracán. Escuché los vítores de la audiencia. Recibí segundo lugar pero no me preocupaba, gané un premio de ruedas nuevas. El día fue el mejor del verano para mí.

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