Todo
el mundo conoce a Francisco Franco, el dictador español increíblemente brutal
que tenía un gran papel en la guerra civil desde 1936-1939, siendo responsable
para miles de muertes y estableciendo leyes diseñadas para oprimir a aquellos
que no apoyaban sus creencias y su dictadura. Franco, nacido en 1892, venía de
una familia con la lealtad increíble a la Armada. Por eso, cuando, en 1907, no pudo
alistarse porque era demasiado joven, se alistó en el ejército, y, en 1926, se volvió
el General más joven del ejército (“Francisco Franco”).
El
camino del Franco a la dictadura empezó en 4 de octubre de 1934, con la
Revolución de Asturias, cuando miles de mineros del carbón se unieron para pelear
contra fascismo, tomando el control de barracas y usando dinamita para demorar
los soldados conservativos. El 18 de octubre, Franco, con el apoyo de soldados
que había peleado en Norte de África, dirigió un ataque en los pueblos de
minería para reprimir este intento de revolución izquierda donde su ejército mató
a miles de personas, usó torturas y violaciones como armas de guerra(“Asturias,
4 October 1934”). La represión contra la revolución asturiana puede verse como
una preparación para el deseo de los ciudadanos a cambiar los oficiales
elegidos para mejorar el país. Sin embargo, el 18 de julio, 1936, cinco meses
después de la Frente Popular ganó poder en la elección de 1936, Franco y otros
generales lanzaron un golpe de estado, iniciando el comienzo de la guerra civil
española.
Cuando la guerra empezó en 1936,
Franco recibió apoyo de dos figuras autoritarias y poderosas: Benito Mussolini
de Italia y Adolph Hitler de Alemania, quienes serían imprescindibles para el
ejército de Franco, especialmente cuando se los movió desde África a Sevilla
(Nelson). Mussolini y Hitler, además, influyeron a Franco en sus creencias y
prácticas y también causaron la transición de Franco a generalísimo de los nacionales
(Hicks). Como un resultado de esta adopción de generalísimo, Franco empezó a
controlar los medios de comunicación, creando propaganda, como pinturas,
pósteres y panfletos, para crear una imagen a sí mismo que los españoles pudieran
admirar y también para proyectar sus opiniones y creencias a ellos (“Francisco Franco: the Spanish
Geralissimo.”). Estos principios que Franco quería trasmitir tenían la raíz en
tres proposiciones fundamentales: anticomunismo, antisemitismo y apoyo total
para la iglesia católica (“Francisco
Franco: the Spanish Geralissimo”).
Cuando la guerra terminó el 1 de
abril de 1939, Franco no había terminado su actuación, anunciándose como jefe
de estado, que sería por el resto de su vida, y prohibiendo cualquier otro partidos
políticos aparte de eso de la Falange (Hicks). Además de eso, cambió las leyes
para regresar a cómo eran antes de la Segunda República, limitando los derechos
de las mujeres, estableciendo catolicismo como la religión oficial y dándose control
máximo para crear o disolver leyes (Hicks).
Con el objetivo de purificar España de comunistas, republicanos o anarquistas,
Franco era responsable para la detención y las muertes de cientos de miles de
personas (Hicks). Gracias a la reintegración del comercio y la ayuda financiera
tremenda de los Estados Unidos con el Pacto de Madrid en septiembre de 1953, la
economía empezó a mejorar (“The Franco Era, 1939-1975”). Cuando empezó a
enfermarse, declaró, en 1969, que Juan Carlos de Borbón tomaría su posición y,
finalmente, Franco murió el 20 de noviembre de 1975 de causas naturales (Hicks)
y Borbón tomó control de España.
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