Tuesday, April 28, 2015

Soldados de Salamina: La ambigüedad de la realidad

Soldados de Salamina, el libro por Javier Cercas y la película dirigió por David Trueba, ocupan un espacio de ambigüedad como “un relato real” que no aseguran ser completamente realidad o ficción. Ambos presentan a entrevistas con personas reales, cambian entre el presente y el pasado y finalmente, no saben el estado de Miralles – sí es héroe o no. Estos tres elementos hacen una historia que no da un terreno firme en la dicotomía de la verdad y ficción para proponer que a veces, algo es más importante que su posición en realidad o ficción.
El parte más confundido del libro al principio (y por supuesto, por mucho del tiempo) es el hecho que el narrador del libro, Javier Cercas, tiene el mismo nombre del autor del libro, y no puede estar completamente seguro con la relación entre los dos – si es una historia del autor en su propio vida, una historia real, o no. En una manera similar, hay confusión con las entrevistas con personas reales, hasta otros autores famosos, como Roberto Bolaño. La película mezcla posiblemente más, con las entrevistas guionadas con los autores en el libro. Por supuesto puede ser confundido, hasta decepcionado que estas conversaciones no son reales, o genuinas, especialmente considerando la sugerencia de Bolaño fabricar la entrevista con Miralles porque “inventado [sería] más real que el real” (168). Nadie, salvo Javier Cercas probablemente, sabe si la entrevista es real – un hecho que Javier y Lola encuentran también en sus perseguidos de la verdad.
La forma del libro y la película también mezcla y ofusca la relación entre el pasado y el presente para recordar que no son tan separados como cree. El libro es literalmente se basa en el pasado, el presente funcionado como sujetalibros al principio y al final del libro. En la película, hay flashbacks todo el tiempo, mostrado como el pasado es todo el tiempo funcionado en el presente, y también demandado que la audiencia le recuerda. Por ejemplo, al principio de la escena cuando Lola va al bosque del fusilamiento, hay un disparo, como es el momento del fusilamiento. Inmediatamente después, hay niños jugando en el bosque. El pasado sangra entre el presente, rehúsa estar completamente en cualquiera.
Todo esta ambigüedad está ilustrada en las preguntas de qué es un héroe, si Miralles fue el miliciano que no mató a Sánchez Mazas y entonces si Miralles es un héroe. El narrador (o la narrador, depende), quiere una respuesta fácil y simple de la pregunta sobre Miralles – sí o no. Pero como la manera que el pasado no es solamente del pasado, no hay una manera científico para determinar lo que es héroe (o lo que pasó en el pasado). Hasta Miralles no puede decir si fue él o no. ¿Pero por que hay un problema en no saber?  No cabe en la historia perfectísimo, pero ¿la cosa más importante de la historia solamente es que un miliciano salvó la vida de una persona al lado diferente, no?

Soldados de Salamina usa la ambigüedad para demonstrar como a veces, hay cosas que son imposibles entender. Al final del libro de Soldados de Salamina, Javier refleja que “las palabras sólo están hechas…para decir lo decible” (206). Como hay cosas que no son decibles, hay cosas que no son conocible, y Soldados de Salamina nos anima aceptarle.

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